Blog

Ayer y hoy los niños de pasitos han podido disfrutar de las nuevas instalaciones de nuestro precioso patio…. Estamos felices de poder tener un espacio tan beneficioso para todos nosotros

Antes de nada, nos gustaría  gustaría resaltar, que el patio de la escuela es un espacio olvidado, donde en algunas ocasiones, no se tiene en cuenta el potencial de este lugar. Son muchos los fundamentos que sustentan una actividad libre, pero aumentan cuando otorgamos significatividad. Por lo tanto, es necesario proponer ratos de juegos y experiencias variadas  y no solamente en la hora establecida para el recreo, sino como un recurso más para acercar a los niños y niñas a las características de la naturaleza mediante una observación directa y experimental.

Bajo el concepto de acción de Piaget, que incluye tanto la conducta motora, como los procesos mentales internos, los espacios exteriores de la escuela deben ser concebidos como espacios para ACCIÓN – INTERVENCIÓN, como medio de conocimiento de los niños

En estas edades, el aprendizaje tiene un fuerte componente sensomotriz: moviéndose, sintiendo, manipulando, investigando… se asimila la realidad, se hace propia y se realizan avances en el desarrollo.

Disponemos de un espacio dotado de elementos adecuados, la propia necesidad y el placer que sienten los niños por poner en movimiento su cuerpo al aire libre, en un ambiente afectivo adecuado, puede ser una buena forma de garantizar un equilibrado y sano desarrollo psicomotor.

En estas edades, en las que la formación del Yo, y el establecimiento de vínculos estables de relación es tan importante, los espacios exteriores deben fortalecer la creación de grupos afines, a la vez el respeto y la colaboración con  miembros exteriores a estos.

Un espacio exterior bien estructurado debe brindar ocasiones para estar cerca o lejos de los adultos, para jugar en grandes grupos, pequeños grupos, o aisladamente si se prefiere.

También puede ofrecer elementos y experiencias que aportarán vivencias muy afectivas y gratificantes, como puede ser la observación de insectos u otros animales, la observación de fenómenos naturales (lluvia, nieve, viento…), el juego con barro yagua, y un sinfín más de experiencias que son imposibles o muy complejas en el interior, además de producirse fuera de su contexto natural.

El patio, como ningún otro lugar, puede ofrecer enormes posibilidades de experimentar con materiales diversos, de observar gran variedad de fenómenos y acontecimientos, y de preguntarse sobre ellos.

El patio nos puede ofrecer un medio idóneo para globalizar, al parecer, multitud de temas interconectados y ofrecer vivencias muy intensas para los propios intereses de los niños. Partir de estos y basarse en su propia actividad como factor clave de su desarrollo

Os dejamos algunas fotos de los peques disfrutando de un día en el patio, esperamos que os guste

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

No hay comentarios!

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.
Los campos necesarios están marcados *