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Para los niños, la naturaleza es un parque de atracciones, excelente medicina y el aula de aprendizaje idóneo. El contacto con ella mejora la salud, la capacidad de atención, el desarrollo motor y cognitivo, la autonomía, la seguridad y la adquisición de valores.

Según explica  Mari Luz Díaz, psicóloga, directora del centro de innovación educativa Huerto Alegre y presidenta de la red Onda de centros de educación ambiental de Andalucía,  la naturaleza ofrece una cantidad tan elevada de estímulos que el contacto con ella hace que el niño se encuentre en un espacio abierto, con sensación de libertad, con capacidad de moverse libremente, de observar los procesos que ocurren, y eso es fundamental para el desarrollo de sus habilidades de movimiento pero también un estímulo para sus neuronas, para sus emociones y para su aprendizaje; es una experiencia vital que permite al niño sentir y medirse a sí mismo de forma diferente a como lo hace en la ciudad.El contacto con la naturaleza incide directamente en el movimiento, y la neurociencia ha demostrado que este tiene repercusión en el número de conexiones neuronales y favorece una organización cerebral rica y variada, una mayor plasticidad, de modo que favorece el desarrollo intelectual y el aprendizaje cognitivo. Caerse, levantarse, ejercitar los músculos y los sentidos, ponerse a prueba, coger insectos, plantar semillas, son estímulos para el cerebro y también para las emociones, porque oler una flor, contemplar un campo de amapolas o ver cómo nace un ternero provoca al niño sensaciones que, a su vez, suscitan emociones, y esas emociones son luego importantes para construir el conocimiento, porque lo que aprendemos vinculado a emociones se graba más fácilmente en nuestra memoria y es más difícil de olvidar.

Debemos resaltar la importancia de la naturaleza con respecto a la salud, los niños en contacto con la naturaleza también sienten menos emociones negativas, son más observadores y se muestran más agradecidos, y hay estudios que demuestran que a las personas agradecidas les late mejor el corazón porque el agradecimiento libera endorfinas que regulan la presión sanguínea. A la vez existen evidencias científicas de los beneficios del contacto con la naturaleza que demuestran que en espacios cerrados o muy masificados se acumulan iones positivos que producen cefaleas, nerviosismo y malestar, mientras que en los espacios abiertos, en las corrientes de agua, en los bosques o cuando llueve se generan iones negativos que son buenos para la salud y el estado de ánimo; por eso pasear una hora por el monte nos ayuda a descargar el malestar y cargarnos de iones de los buenos.

Por todo ello, en Pontepasitos apostamos por el contacto con la naturaleza y hemos creado en nuestro jardín un espacio para disfrutar y ser felices en libertad. Con nuestro huerto empezamos el pasado mes de marzo el proyecto «Pequeña naturaleza» y con la granja descubrimos que a todos nos emociona estar en contacto con la naturaleza y es algo de lo que podemos disfrutar a diario en nuestra escuela. Los profes hemos disfrutado de esta experiencia tanto como los peques y esperamos continuar el año que viene con mucho más que ofrecer.

A continuación os dejamos algunos de los momentos vividos estos días.

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1 Comentarios

Marysol

2016-06-02 22:45:27 Responder

Me encanta ver lo que están haciendo. Es una maravilla. Las caritas de los chicos son impresionantes. Gracias!!!

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