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El olfato es uno de los sentidos más desarrollados en el recién nacido. Los bebés reconocen a las personas por los olores, sobre todo a su madre y las personas más cercanas a él.

Cuando el niño es pequeño tiene la capacidad de habituarse a los olores, ya sean buenos o malos, por eso son capaces de estar en una habitación con mal olor o acercarse a la nariz cualquier cosa pestilente, simplemente están reconociendo, aprendiendo. Según van creciendo las respuestas hacia los olores se van haciendo más calculadas puesto que sabe discernir entre un buen y un mal olor.

En el aula parisina hemos  intentado potenciar la capacidad de olfato del niño mediante divertidos juegos, uno de ellos ha sido presentar diferentes tipos de especies para cocinar, con el objetivo de  que pudiesen tocar y oler , siempre bajo supervisión para que no las metiesen en la boca , así estarán desarrollando ese sentido, sino también entrarán en escena la memoria y las sensaciones.

Además es a través del olfato como se crean sus primeras emociones y esto es debido a que el olfato esta localizado en el cerebro en el área de las emociones, la motivación o la memoria, por eso incluso siendo adultos, hay personas que tienen muchos recuerdos basados en experiencias olfativas

Os dejamos algunas fotos

 

 

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